2 maneras para poner en valor nuestro trabajo



En este artículo voy a plantear dos vías, dos maneras, para poner en valor el trabajo que llevamos a cabo en las bibliotecas y otras unidades de información.

Ofrecer garantías

Mal que nos pese, aun a día de hoy tenemos y debemos justificar permanentemente el por qué de nuestro trabajo. No nos darán nada gratis, ni en ésta ni en ninguna profesión. Los datos, en este sentido, adquieren una vital importancia: las estadísticas de cada año aparecen aquí como una obligación a la que ya estamos todos más que acostumbrados. Pero creo que hay algo más que nos puede llevar a dar valor a nuestro trabajo, y a darle valor ante quiénes tenemos que responder, nuestros superiores; y también (al final del camino) ante la sociedad en general que nos cuestiona y nos avalúa constantemente. Se trataría, creo, de ofrecer garantías con la que añadir más valor a nuestro trabajo. Y, ¿qué tipo de garantías? Pues se me ocurren por lo pronto cuatro posibles garantías:

  1. Garantías en cuanto al programa de gestión que se utiliza en la biblioteca. Deberíamos siempre, en función de nuestras posibilidades, trabajar con un sistema de gestión lo más actual posible, que ofrezca garantías de continuidad en el tiempo, y que trabaje con estándares mundiales (Marc21, RDA, etc.). No necesariamente deberemos siempre acudir a una empresa comercial; hoy día existe una gran variedad de programas libres con una amplia comunidad de desarrolladores detrás suyo, con las suficientes garantías para poder trabajar con éxito. Todo dependerá de la política y las posibilidades de tu biblioteca. Pero siempre intenta que cumpla con las garantías que comento en este punto.
  2. Garantías en cuanto a las condiciones físicas del fondo. Toda biblioteca sigue siendo un espacio físico concreto, delimitado. El espacio que ofrecemos y gestionamos también debe ser una de nuestras garantías: climatización, iluminación, confort... y también control de acceso, de préstamos, de reproducción, etc. Y que todo el fondo se mantendrá íntegro, y concebido como una unidad. En nuestra biblioteca el fondo no se dispersará ni se disgregará.
  3. Garantías en cuanto a la catalogación y la descripción del fondo. Evidentemente, esto debería ser una cuestión nuclear de nuestro trabajo, aunque por desgracia creo que no se le presta la debida atención. Ser exhaustivos en nuestras fichas bibliográficas, y ofrecer la máxima información en ellas debería ser algo normal y habitual; en nuestra materia prima debemos ser excelentes, y ofrecer la garantía de que todo, todo el material que está en nuestra biblioteca está descrito de la mejor manera posible. Si no describimos y catalogamos al 100%, ¿para qué entonces tenemos y queremos un catálogo que no es un espejo de lo que ofrecemos?
  4. Y finalmente, garantías en cuanto a la recuperación de la información. Es la consecuencia lógica de las tres primeras garantías: si gestionamos con buenos programas nuestra biblioteca, si ofrecemos un espacio y unas condiciones físicas correctas, y si catalogamos a conciencia todo nuestro fondo, como resultado tendremos unos mejores niveles de recuperación de la información (y de menos ruido), conseguiremos más usuarios (y más satisfechos), más visitas a la biblioteca, y más préstamos.

Las garantías, por supuesto, deben estar bien cimentadas, y creo que para que podamos obtener los mejores resultados de estas garantías, deberíamos partir previamente de que en la biblioteca estén trabajando los mejores profesionales, y que sobretodo crean al 100% en lo que hacen, en cómo lo hacen, y en los objetivos que se marcan a largo plazo. Los profesionales, las personas, somos la primera garantía de éxito en nuestras unidades. La actitud es fundamental para poder vender y ofrecer todas estas garantías.

Y bien, ¿qué opinas sobre las garantías? ¿Habías pensado en esto anteriormente? ¿Tienes alguna otra garantía que te gustaría compartir con nosotros? Te animo a que las escribas en los comentarios de este artículo.

Medirlo todo con estadísticas

La recogida sistemática de estadísticas e indicadores sobre diferentes aspectos del trabajo en las bibliotecas creo que es algo indispensable, algo que hay que hacer de forma absolutamente prioritaria. La inmensa mayoría de nosotros ya lo hacemos, creemos en ello, y lo hemos incorporado en nuestra práctica profesional de una manera totalmente natural. Sin embargo, creo que vale la pena recordar la importancia capital de esta práctica. Así, en este pequeño artículo apuntaré tres objetivos de la recogida de estadísticas en las bibliotecas. No profundizaré demasiado en cada uno de los aspectos, ya que no es esa la finalidad del artículo.

  1. Tener una fotografía precisa del estado del servicio en cada momento. Si queremos saber en qué situación se encuentra nuestro servicio, las estadísticas son la mejor manera de saberlo. Las estadísticas y los indicadores nos permite obtener una imagen de cómo estamos, qué se ha logrado... y también, claro, de todo aquello en lo que aun vamos mal. Y hay que tener siempre claro que habrá cifras que no nos gustarán; la realidad es tozuda. Pero hay que aceptar siempre las carencias de nuestro servicio.
  2. Poner en valor nuestro trabajo. Si no sabemos las cifras de lo que hemos logrado, nunca podremos dar valor a todo nuestro trabajo. Primero, para nosotros; y después de cara a nuestros jefes y superiores. Las estadísticas nos permiten justificar nuestro trabajo, nuestro sueldo y la inversión que se está haciendo en nuestro servicio. Y siempre, gracias a las estadísticas y los indicadores, podremos justificar la necesidad de más recursos. Sin estos datos, quedamos indefensos. Siempre existe la posibilidad de que nuestros jefes ignoren estas necesidades, pero nosotros siempre habremos hecho el trabajo.
  3. Planificar y marcarnos objetivos. Finalmente, creo que las estadísticas y los indicadores tienen también una clara vocación de futuro, ya que nos permiten una mejor planificación a futuro del servicio de biblioteca. Con estadísticas e indicadores precisos y constantes, podemos ajustar mucho mejor hacia dónde queremos ir, modular mejor los recursos necesarios y adaptar mejor en cada momento la biblioteca a las necesidades y requerimientos de los usuarios y de la institución que nos acoge.


Todo ello, pienso, nos genera además una sensación de seguridad, de que estamos haciendo bien las cosas y que vamos por el buen camino; y también, y hay que decirlo, de tener claro todo lo que no estamos haciendo bien, e intentar corregirlo. Las estadísticas nos ayudan a no perdernos y focalizar. ¿Quieres que hablemos más sobre este tema? Estaré encantado de que aportes tus comentarios y enriquecer el debate. También, si quieres, puedes contactar por las redes sociales. ¿Hablamos?

0 comentaris:

Publica un comentari a l'entrada