El confort, aspecto clave en toda biblioteca

El confort, según la RAE, trata de todo aquello que brinda comodidades y genera bienestar al usuario. Una definición que nos  sirve de excelente introducción para esta pequeña reflexión entorno al concepto de confort en las bibliotecas.


Para muchos de nosotros, el punto máximo de confort en nuestras vidas es nuestra propia casa, nuestro entorno más íntimo y familiar. En nuestra casa tenemos y disponemos de las máximas comodidades posibles, y es nuestro entorno de máximo bienestar. No en vano, la casa es nuestro primer espacio, nuestro entorno conocido y próximo, y mediante el cual adquirimos la seguridad suficiente para avanzar en nuestro camino vital.


En contraposición a este primer espacio encontramos la calle, la ciudad, el entorno urbano, como segundo espacio. Y aunque hay que reconocer los pasos de gigante que se han hecho para humanizar y socializar las ciudades, en nuestro yo más profundo este segundo espacio sigue siendo un paisaje con mucho menos confort, y en el que notamos y percibimos una cierta pérdida de bienestar.


Y es en la búsqueda de este nuevo espacio de confort, de comodidad y de bienestar fuera de nuestras casas dónde aparece la necesidad del tercer espacio. Un tercer espacio en el cual las bibliotecas adquieren un papel protagonista, de transición amable y humana entre los dos primeros espacios. Las bibliotecas son ya este tercer espacio, tan necesario e imprescindible para el equilibro emocional, sensorial y social. En ningún otro equipamiento público encontramos estándares y requerimientos de confort, comodidad y bienestar tan altos y de tanta calidad como en las bibliotecas. Y más aún, no ya que estos estándares vengan de serie en los proyectos arquitectónicos, sino que han sido el propio colectivo profesional (arquitectos y bibliotecarios) y los mismos usuarios quiénes los han ido demanando casi de forma inconsciente.


En el confort de las bibliotecas influyen aspectos tan variados como la temperatura, la iluminación, el color, el mobiliario, los materiales, el suelo, el silencio... Además, es imposible diseñar todos estos aspectos de forma aislada, y la búsqueda del confort se tiene que realizar mediante la combinación adecuada de todos ellos. Las bibliotecas son ya este tercer espacio, y se han consolidado como los espacios ideales de socialización. Aprovechemos esta ventaja que ya tenemos para mejorar nuestro producto, y hacernos indispensables en el tejido social y cultural de nuestras ciudades.


Y bien, ¿qué te ha parecido este artículo de opinión? ¿Cómo percibes el nivel de confortabilidad en tu biblioteca? ¿Lo encuentras correcto… o por el contrario, crees que se puede mejorar? Me encantará saber tu opinión en los comentarios de este artículo en el blog. Y si quieres leer más artículos de opinión sobre arquitectura bibliotecaria, sólo tienes que visitar este enlace.

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