Y si en la biblioteca...

Pedro Layant, desde Donostia, y después de un pequeño, productivo (y espero que no fugaz) intercambio de tuits y correos, escribe unas líneas ampliando la reflexión sobre la personalización de espacios, uniéndola a la BYOD y a otras tendencias emergentes de personalización...  Muchas gracias Pedro por atender nuestra propuesta y por compartir tus reflexiones.

Hace unos días Daniel Gil escribía en estos bits un sugerente texto sobre la necesaria, y ahora ya posible, personalización extrema de espacios bibliotecarios.


Esa reflexión avivó el recuerdo de algunas antiguas notas mentales inconexas que daban pie a ideas apenas formuladas sobre qué se puede/debe hacer en las bibliotecas, con sus espacios y sus servicios.


Una de esas notas es el reciente auge del Bring Your Own Device, sobre todo, claro, en el ámbito empresarial.


Otro de esas notas para la reflexión es un desarrollo llevado a cabo, en este caso, hace unos años en Lille: comunidades de interés, gestionadas/animadas por personas concretas, en la mediateca de Skema, una escuela de negocios. Valga como ejemplo la de la comunidad de Marketing Digital.


Y una tercera nota, tampoco reciente, la experiencia de uso del Genius Bar de una Apple Store contada en primera persona por Enrique Dans.


¿Tienen todas estas cosas, la personalización extrema, el BYOD, la mediateca de una escuela de negocios de Lille y el Genius Bar, algo en común, algo útil para la biblioteca?


Creo que sí.


Desde hace unos años los equipamientos informáticos de grandes prestaciones se están generalizando. En nuestras casas y en nuestros bolsillos.


Y aunque en la biblioteca se intenta mantener un equipamiento, las capacidades financieras y tecnológicas limitan seriamente la capacidad de respuesta tecnológica.


Aun cuando haya quienes no dispongan de tecnología suficiente, y deberán manejarse con la disponible en la biblioteca (y algún día habrá que hablar de la necesidad de comenzar experiencias con raspberry pis y demás equipamientos tecnólogicos de bajo coste económico y, ay, un no tan bajo coste de inversión en aprendizaje), sí deberíamos empezar a sacar partido de [a ofrecer respuestas con] la tecnología que nuestros usuarios portan consigo.


Un tipo de aproximación sería ese uso de Netvibes que hacen en Lille, personalización “curada/comisariada” de los recursos de la biblioteca, físicos y virtuales. Personalizable y accesible desde cualquier pantalla, in situ y on line.


Otra posible aproximación sería la interpretación de ese modelo, conceptual y físico, que es el Genius Bar, desde la óptica del servicio bibliotecario.


Y no, claro, no estamos hablando de bibliotecarios reconvertidas en ubergeeks o apple fanboys; sí, en cambio, de cambiar el espacio de interrelación, de ofrecer un servicio personalizado, con cita previa incluso si fuera necesario, en el que quien se acerca a la biblioteca buscando cualquiera de las cosas que una biblioteca ofrece, ya sea entretenimiento, información, formación, ocio o cualquiera de sus variantes, pueda interactuar físicamente con una persona experta en cualquiera de esas áreas.


Una primera readecuación de espacios que creara un lugar donde establecer complicidades side-to-side, frente al tradicional face-to-face. Huyendo del tópico mostrador de referencia y creando, insinuando tal vez, que la biblioteca está ya en otro tiempo. Un tiempo de rediseño conceptual, de cocreación, un tiempo en el que, como decía hace poco Álvaro Andoin aka @filmatu, han de cambiar, también, la forma en que contamos, en que nos contamos: Nuestros intereses personales, los de nuestra empresa pesan mucho en las historias que contamos. Es fácil perder de vista a las personas a quienes nos dirigimos.


Porque la biblioteca, con ese o con otro nombre más inspirador, tiene todavía mucho que ofrecer...


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