La biblioteca líquida

Vivimos tiempos de aceleración. Ya no hay crisis... El momento histórico que nos ha tocado vivir ya ha mutado en algo nuevo, en algo diferente; y la realidad que nos depara en un futuro próximo no difiere demasiado de la realidad que vivimos hoy en día. Y las bibliotecas se han transformado de forma radical, y ha sido una mutación de éxito indiscutible. Pero deberan continuar este proceso hacia unidades más pequeñas, más cercanas, más flexibles... i más personales. En el artículo anterior tuve la sensación de que me dejé cosas para  explicar, que eran pensamientos con cierto orden, en voz alta, pero incompletos. Miremos ahora de continuar con la argumentación.

Los actuales edificios de las bibliotecas son perfectos ejemplos de espacios públicos abiertos, y masivamente usados por sus usuarios, y también por la ciudadanía en general. Pero no dejan de ser, en el fondo, un tercer espacio, una zona de transición amable entre el espacio privado de nuestros hogares, y el espacio público y a veces salvaje de la ciudad, de sus calles y sus plazas. Desarrollamos en ellos actividades públicas, sociales y colectivas, pero con la protección que nos proporcionan unos límites bien claros y definidos. Pero el mundo que nos rodea no es ni claro, ni definido, ni preciso. Más bien todo lo contrario. La desmaterialización a la que hacía referencia debe entenderse como una descomposición líquida del edificio de la biblioteca. Ésta debe dejar de ser un gran embalse lleno de agua, protegido y estable, bien sustentado y en el cual uno puede hacer casi de todo... para convertirse en pequeñas charcas, a pie de calle, efímeras y temporales, como aquellas en las que cualquier niño disfruta de lo simple y cercano.

Los bibliotecarios ya hace tiempo que tenemos una identidad líquida, poco definida y en constante evolución. Ahora es el turno del edificio, que debe adoptar este estado de liquidez permanente que le permita colonizar y estar presente de manera eficiente en las calles, en las plazas de nuestras ciudades, en el corazón real del espacio público colectivo, para ser de manera efectiva espacio público, y no simplemente un espacio de transición. Que no es poco, pero que hay que superar.

1 comentaris:

Publica un comentari a l'entrada