Sentirse bibliotecario

Después de que el pasado 30 de junio me despidieran del trabajo, y de pasar con nota la primera quincena de julio, en la que nos hemos casado y nos hemos ido de luna de miel, desde el domingo 25 de julio vuelvo a la normalidad, a la rutina del día a día ... con la ligera diferencia de que ahora mi rutina es la de una persona sin trabajo y en el paro. Un cambio de 360º grados, y que además tiene lugar en un momento de grave crisis económica y, además, en una zona geográfica donde las expectativas laborales en mi ámbito son más bien escasas. Y si ya es complicado adaptarse a esta nueva vida, desde hace unos días tengo una nueva sensación: la de pérdida de identidad profesional, la de  sentirme fuera del día a día de la ByD. En definitiva, la de no sentirme bibliotecario... Pienso que la práctica diaria de tu profesión te identifica con lo que eres, con lo que sientes y con lo que vives, y la pérdida de esta profesión es un golpe negativo a esta autoestima profesional que los bibliotecarios tenemos tan arraigada.

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