Para una elección correcta del mobiliario de las bibliotecas

La elección del mobiliario de una biblioteca no debería ser un tema secundario o de segunda categoría. De hecho, pienso que no lo es, pero de vez en cuando creo que conviene volver a recordar la importancia de un buen mobiliario para nuestras bibliotecas.

Evidentemente que cada centro es un mundo, y siempre buscará adaptarse a sus necesitas específicas... y por qué no decirlo, a sus posibilidades económicas y de presupuesto. Como decía, la elección del mobiliario (y también del equipamiento que pondremos) será decisiva en algunos aspectos. No obstante, pienso que hay unos mínimos exigibles a tener en cuenta. Veamos algunos ejemplos:

  • Compactos vs estanterías: con compactos se gana el doble de espacio que con los estantes, pero por el contrario, los estantes ofrecen un acceso libre que no tienen los compactos. Estos, pueden ser útiles en bibliotecas especializadas i/o privadas, con muy pocas consultas externas y dirigidas principalmente a los trabajadores de la institución que lo acoge.



  • Hay que tener en cuenta que, con el movimiento de los compactos, los libros se pueden doblar y deformar, y por lo tanto, habrá que usar unos sujeta libros adecuados, que refuercen especialmente la parte más baja de los documentos, ya que es ésta precisamente la más frágil y débil ante deformaciones.



  • Las señalizaciones de las diferentes clasificaciones del fondo no podrán ser nunca fijas, ya que el fondo es un organismo vivo, en constante mutación y transformación (y en el mejor de los casos, en crecimiento), y por lo tanto, habrá que mover a menudo los carteles con las indicaciones de las categorías.



  • Finalmente, hay que tener clara la necesidad y la utilidad de utilizar revisteros para almacenar el fondo de revistas. Éstas son un fondo especialmente delicado, afectado frecuentemente por deformaciones, pliegues, curvaturas... Por tanto, hay que tener mucho cuidado. Los revisteros nos ayudarán a mantener los números de revista en perfecto estado. Pero claro, usarlos tiene alguna contrapartida en cuanto al consumo de espacio en los estantes, ya que los revisteros ocupan un espacio que podría dedicarse a alguna revista más. Como ventaja, indiscutiblemente el acceso más fácil y rápido al fondo de revistas.


Como vemos, un buen mobiliario influye no sólo en el uso y la gestión del espacio físico de la biblioteca, sino que también afecta a la conservación física óptima y correcta de su fondo. Hay que tenerlo presente.

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