Somos futuro

Somos una profesión de futuro, de eso no tengo ninguna duda. Nuestra transversalidad nos pone en una posición de ventaja, de vanguardia para liderar nuevos cambios... y por qué no, nuevos mundos y nuevas formas de concebir nuestro entorno. Es fin de año, fin de un 2008 en el que hemos visto el inicio de grandes cambios generalizados, y que seguramente se seguirán acentuando durante un 2009 que todo el mundo prevé difícil, duro y negro.

Al hilo de la encuesta que hasta el próximo 4 de enero estará activa en la barra lateral, y que trata sobre el futuro de los bibliotecarios, quisiera hacer algunas reflexiones, absolutamente personales, sobre el tema:

  • Creo que convertiremos en una mezcla de catalogadores, editores y formadores. Pienso que serán tres aspectos que irán tomando más importancia en el futuro: catalogadores... porque habrá que catalogar toda la inmensidad de internet, y la todavía nada despreciable volumen de libros en papel (y hoy día ya los libros electrónicos). Editores... porque habrá que dar forma a todo este volumen de datos e información. Y Formadores... porque habrá que difundir y dar a conocer todo ello, y entrenar al resto de usuarios.



  • La información, pero sobre todo el conocimiento, como centro de nuestro universo. Pienso que el centro se desplazará: del usuario al conocimiento. En un contexto en el que cada vez los usuarios son más autónomos e incluso expertos, no tiene sentido seguir centrando nuestra actividad en el usuario. Nos desplazamos hacia unos intangibles (podemos contar usuarios, pero no podemos contar ni información ni conocimiento ), lo que dificultará nuestra tarea.



  • Crear y liderar una industria del conocimiento, capaz de estar presente en todo el proceso de captura, transformación, difusión y comercialización de la información y del conocimiento. En este sentido, sería muy interesante crear un Clúster ByD, que fuera capaz de aglutinar un buen número de empresas del sector y que generara un polo de atracción e innovación. Quizás habría que crear un Silicon Valley bibliotecario.



  • Y muy ligado al anterior punto, la necesidad de un auténtico Think Tank bibliotecario de peso, un poder real, con capacidad para influir de forma real y práctica en las agendas de los poderes públicos, sociales y económicos.


El futuro es incertidumbre por definición, es un generador de fuertes temores. Y creo que para el 2009 hay cierto temor generalizado. Por supuesto que los puntos anteriores pueden tener un cierto aire utópico. Soy consciente, y que hasta que nuestro sector no tenga una incidencia destacable en el producto económico de un estado o nación, seremos un sector residual y de segunda categoría. Pero en un momento en que todo el mundo apuesta por el conocimiento como nuevo motor de una economía atascada, pienso que ahora se nos presenta una oportunidad inmejorable. Ahora tal vez habría que empezar a articular los mecanismos necesarios. Todos los profesionales estamos lo suficientemente preparados.

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