La fragilidad de las Bibliotecas en tiempos de crisis

En tiempos de crisis como los que corren, las bibliotecas (y en concreto las bibliotecas especializadas) creo que somos unos actores especialmente vulnerables y frágiles. Pienso que el servicio de biblioteca en una institución privada es per se servicio deficitario. La institución no obtiene ningún beneficio directo, más allá de las posibles cuotas a sus socios, o las fotocopias y reproducciones de documentos. El resto, son gastos: de personal, de instalaciones, de equipamientos, de fondo,...

Bueno, uno de los pocos beneficios que puede obtener la institución es en términos de prestigio social y cultural, de reconocimiento por la labor desarrollada,... Esto, seguramente, es sólo válido en tiempos de bonanza económica. He aprendido que el beneficio de una biblioteca especializada, su beneficio más grande e importante, proviene principalmente del uso y el movimiento de fondo: cuanto más se consulte un libro o documento, cuanto más préstamos se hagan y por tanto menos tiempo esté en la estantería, más beneficio y más rendimiento tendrá la biblioteca. Es decir, el espacio que ocupan los documentos se amortizará más ... Y he aprendido a justificarlo todo en las memorias anuales.

Pero claro, son beneficios intangibles, difíciles de cuantificar y valorar objetivamente ... y más aún cuando la tesorería y la caja aprietan. Supongo que entonces el prestigio pasa a segundo término, y especialmente los bibliotecarios corremos un serio peligro.

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