Democratización y universalización

La democratización y la universalización del acceso a la información, la alfabetización, la educación y la cultura son hoy día un hecho, una realidad. Al menos en nuestro pais. Y añadiría más: también al ocio y a la diversión. Y internet ha facilitado las cosas enormemente, con unos precios razonables y asequibles, y al alcance de la gran mayoría de los bolsillos. Una auténtica revolución ya plenamente consolidada.

En este contexto, ¿las bibliotecas (y los bibliotecarios) seguimos siendo elementos clave para acceder a la información, la alfabetización, a la educación ya la cultura? ¿Siguen siendo funciones básicas de la Biblioteca? Bueno, quizá ya no somos tan importantes... Han aparecido nuevos actores que han incorporado y asimilado estas funciones que originalmente eran propias de la biblioteca. ¿Pérdida de protagonismo? ¿Falta de liderazgo?... No lo sé. ¿O quizás menos carga de trabajo, ¡uff! Tampoco lo sé. Lo que es cierto es que actores como los centros cívicos, los casales, las ludotecas, los telecentros o puntos Òmnia han venido para quedarse... y asumen funciones que bien podrían ser de la biblioteca. Y además, ¡actúan de maravilla! ¿O quizás bienvenidos sean? Compartimos el protagonismo y caminamos juntos, ¡todos sumamos! Pero... ¿qué hace que un usuario se decante más por un telecentro que por una biblioteca?

Pero vaya, ¿qué retos nos demanda la sociedad actual? Pienso que quizás debemos centrarnos más en la información, en lo de intangible, en la inmaterialidad de la gestión de la información... pero al mismo tiempo incorporar la formación y el aprendizaje: dar pistas, abrir caminos, etiquetar, publicar, editar, dar ideas, categorizar ... enseñar que hay todo un mundo más allá de Google. Esta es nuestra principal diferencia, nuestro valor añadido, nuestro grado de calidad y que puede decantar la balanza. Pero seguro que no podemos hacerlo solos, y debemos trabajar conjuntamente con todos los demás actores que he mencionado antes.

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