Apuntes sobre el espacio en las bibliotecas

Pregunte a cualquier bibliotecario/a del pais sobre cuál es la principal carencia de la biblioteca donde trabaja, y seguramente le responderá, en un porcentaje muy elevado, que el espacio. Y es que el espacio, para las bibliotecas y los bibliotecarios, es un objeto de deseo muy preciado, ya menudo fuente de problemas y quebraderos de cabeza. En el trabajo, desde siempre, hemos tenido problemas de espacio... que no se han resuelto en parte hasta este mismo año. Bueno, los motivos ahora no vienen al caso, pero durante todo este tiempo me he hecho algunas reflexiones sobre el espacio en las bibliotecas, y que ahora quisiera compartir con todos vosotros. No esperéis una explicación razonada, son sólo apuntes al vuelo.



Fuente: http://www.bibgirona.net/palafrugell/bibliobarris/Recursos_Barris.html [Consulta: 25 de septiembre de 2008]

  • El espacio es quizá el activo más valioso, ya la vez el más caro, que tenemos las bibliotecas. El suelo, los metros cuadrados, cuestan mucho dinero, y por tanto, su gestión se hace muy complicada. Hay que ser muy cuidadosos en su uso, y ser capaces de aportar valor a sus instalaciones.



  • Habría que, sin embargo, planificar las bibliotecas, su superficie, como mínimo a entre 5-10 años vista. Edificios como los nuestros debe poder crecer en superficie, deben ser capaces de aumentar sus espacios a medida que crece también la población a la que atienden y el fondo que acogen, ya menudo también los servicios que ofrecen. La modularidad y la posibilidad de fáciles y rápidas ampliaciones deberían ser uno de los requisitos imprescindibles de los edificios de bibliotecas. De nada sirve planificar una biblioteca y tardar 10 años en construirla, cuando no se ha podido adaptar a la realidad actual y el edificio existente cumple sólo con los estándares de entonces.




  • Piensa en grande, piensa en positivo. Si el espacio destinado a la futura biblioteca es mayor de lo que marcan los estándares, aprovechémoslo. Seremos unos privilegiados y podremos "fardar de biblioteca". Además, no hará falta que nos preocupemos más de futuras ampliaciones durante muchos años. Si se puede hacer una inversión en una biblioteca grande, adelante. ¿Qué mal hay en ello? Además, una biblioteca grande siempre puede acoger otros servicios complementarios y que puedan enriquecer y mejorar la experiencia de sus usuarios. Hagamos una apuesta por la biblioteca.




  • Habla con los bibliotecarios, son unos expertos en la gestión y el uso de su espacio. Si, señores, de eso sabemos a montones, y es necesario que nos hagamos valorar. Podemos aportar ideas y soluciones innovadoras para acoger mucho más fondo en el mismo número de metros cuadrados que antes. Esto se llama optimización, y por supervinvència profesional lo hemos tenido que aprender. Más allá del tradicional espurgo y otras técnicas documentales para controlar el crecimiento del fondo, también sabemos cómo gestionar el espacio de que disponemos.



  • Planifica cualquier biblioteca con un gran depósito, a ser posible, con compactos, y aislada del resto de áreas pero dentro del mismo edificio. El/la bibliotecario/a te lo agradecerá eternamente, seguro...



  • Arriesga, innova, busca nuevas soluciones arquitectónicas en el espacio. Hay ideas y soluciones radicales, diferentes. Las bibliotecas pueden y deben ser referentes arquitectónicos de su ciudad, deben convertirse en símbolos sociales, iconos locales. Deben ser capaces de generar debate en sí mismas, y ya desde el mismo edificio que las acoge. ¿Qué mejor carta de presentación que ésta, la de un edificio diferente, innovador y rompedor? Bueno, de hecho en buena medida ya lo son, ¿pero porque no adoptar propuestas como la de la futura Biblioteca Nacional de Praga o las setas de la Biblioteca Universitaria de Seikei? ¿O son demasiado atrevidas...?



  • Piensa en verde, la biblioteca ecológica: No, no es ningún anuncio de cerveza ... Como edificio público, la biblioteca (y también los bibliotecarios, que trabajamos) tenemos un compromiso ecológico ineludible. Las bibliotecas deben convertirse en edificios sostenibles, y por lo tanto, hay que diseñar de manera sostenible y ecológica: fachadas solares, cubiertas ajardinadas, ventilación, etc ... La arquitectura actual ofrece una gran cantidad de soluciones verdes para convertir los nuestros edificios en ecológicos. Es una responsabilidad social a la que no podemos renunciar.


Pero bueno, todo lo que hemos anotado hasta ahora hacía referencia al espacio físico, en los edificios. El paradigma y la realidad de las bibliotecas está cambiando de forma acelerada, y por tanto, también lo hacen nuestras necesidades de espacio. En un entorno digital, tal vez el espacio que necesitaremos las bibliotecas no será tan grande, y si nos necesitará más espacio virtual: servidores potentes, espacio de disco, etc ... Un espacio, por otra parte, cada vez más barato económicamente y con posibilidades prácticamente ilimitadas. Se nos obren grandes perspectivas, y las debemos saber aprovechar. ¿Nos hará falta más espacio de ordenadores en detrimento de salas de lectura tradicionales? ¿Los libros quedarán aislados en los depósitos de los que hablaba más arriba? ¿Nos convertiremos las bibliotecas en grandes salas de ordenadores, donde el acceso a la información sea exclusivamente o en gran parte digital? ¿Hay que revisar los estándares de m2 de las bibliotecas y adaptarlos a los procesos de digitalización en marcha? ¿Debería ser (o ya lo es) esta una nueva variable?

Estamos en un momento de cambio, y sin duda es apasionante. El concepto de edificio de biblioteca que tenemos actualmente sin duda cambiará ... en algunos lugares ya lo ha hecho, y con ejemplos también muy cerca de casa. Por supuesto, seguiremos viendo edificios de bibliotecas, pero habrá que redefinir su concepto, sus usos y sus funciones. Y seguro que nos será necesario, además, construir un edificio digital. ¡Debemos ser vanguardia, debemos ser valientes y atrevidos, radicales!

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